Celebración de Micael


Con el otoño llega el Arcángel Micael: un ser espiritual cuya misión es la lucha del bien contra el mal, también llamado el Heraldo de Cristo, portador de la luz. Él vence al dragón con su espada y su gran valor.

Desde el siglo IX, es el 29 septiembre la fecha en la que se conmemora a Micael, conocido por conquistar los poderes de la oscuridad.

Durante el otoño se sienten las fuerzas cósmicas reflejadas en el clima, con vientos, lluvias y cambios ambientales. El gran Arcángel Micael, nos ayuda a combatir el dragón en nuestra propia alma con fuerza y coraje. Nuestro pensar, nuestro sentir y nuestra voluntad, pueden elevarse hacia este gran ser cósmico que da su apoyo contra el endurecimiento en el pensar de nuestro tiempo, contra el egoísmo en nuestro sentir y contra la debilidad en nuestra voluntad.

Una de las características de su potestad es la apertura de fronteras, el intercambio fluido entre todas las naciones y la multiplicidad de impulsos espirituales que comienzan a actuar en el mundo.

Celebración de Micael



La tarea de Micael es impulsar a la humanidad para que reconozca lo espiritual como una realidad. Él quiere arrancar al ser humano de su pensar abstracto y ayudarle a elevar sus pensamientos hacia lo divino.

En esta época se teje un caracol con lana amarilla como símbolo del camino que emprendemos hacia nuestro ser interior, con el fin de continuar nuestro peregrinar hacia fuera, compartiendo nuestra luz interior encendida por la entidad del Cristo.

Durante esta época los colores son el rojo, el naranja y el café. Es tiempo de otoño, la fuerza otoñal se inicia con el rojo y el naranja, para paulatinamente abrazar el azul y así encontrar los matices del violeta.


“Sobre mi cabeza brillan las estrellas, bajo mis pies yace la tierra, en mi corazón descanso yo”. R. Steiner