Fiesta de Adviento y Navidad

El cielo viene sobre la Tierra, Dios viene a habitar el corazón de los hombres… ¡Prestad atención! ¡Abridle la puerta!


Así describen el canto del primero de los cuatro ángeles que anuncian que ya viene el Salvador y preparan la senda en el corazón de los hombres para recibirlo. Los ángeles que anuncian la venida, descienden uno a uno vistiendo capas de distintos colores, primero azul, luego rojo, después blanco y finalmente amarillo.

La palabra adviento viene del latín: ad venirse, lo que va a venir. Es la preparación para la Navidad. Cuando estamos en Adviento nuestros sentimientos y pensamientos van en dos direcciones: La mirada hacia el pasado recuerda el Adviento del mundo, cuando se vivía la esperanza de la llegada del Redentor. En todas las grandes religiones pre cristianas se esperaba el Redentor. Donde más claramente se vivía era en el pueblo Israelita (antiguo Testamento). La otra dirección es la del futuro, que se relaciona con el Nuevo Advenimiento. Cada año, la época de Adviento es un incentivo a nuestro ejercitar y obrar interior, para crecer hacia el encuentro del Nuevo Advenimiento. La palabra griega “parusía” significa aparición; también “presencia”, estar juntos…”. Cristo siempre está presente en el sentido que expresa la última frase del evangelio según Mateo: “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”.

Fiesta de Adviento y Navidad


El adviento abre una puerta dorada, hay un resplandor que viene desde la constelación de Orión invitando a los hombres de la tierra a recibir un regalo especial, una estrella que se agigantará en cada corazón en la medida que nos transformemos internamente, despertando nuestra conciencia, amando lo simple, dándole importancia a lo real y a lo verdadero.

Con la celebración de Adviento culminan las actividades del año escolar, preparando así a los niños para la navidad. Con alegría y expectativa esperan la navidad.

La fiesta de Navidad se debe celebrar en el corazón del hombre, venciendo las tinieblas internas, como lo simbolizan las velas encendidas. Jesucristo es un ser cósmico que nos hace levantar nuestra mirada hacia las esferas celestiales.

El misterio de la Navidad está ligado a la espera, a la experiencia del tiempo que hace falta para que la metamorfosis se cumpla y que las fuerzas de vida y de luz se apoderen y transformen toda creación.


“Vivir en el amor por la acción y dejar vivir por la comprensión de la voluntad ajena, esta es la máxima fundamental del hombre libre”. R. Steiner